Préstamos urgentes, potenciales inconvenientes

 

Hace algún tiempo tuve un cliente que vino desesperado porque necesitaba un préstamo, tenía razones de sobra para estar preocupado. Meses atrás se le había presentado la oportunidad de comprar una máquina que le era necesaria en su pequeño taller y para no dejar pasar la oportunidad de comprarla a un buen precio, recurrió a un prestamista informal que le desembolsó el dinero con rapidez, haciéndole firmar una letra que pagaría en 6 meses y donde le incluía el capital más los intereses que debía pagar mensualmente a una tasa mensual de 10%. Pocos días después, el prestamista convence a mi cliente de cambiar la letra por una hipoteca, ofreciéndole más dinero disponible para capital de trabajo.
Habían transcurrido ya los 6 meses, durante los cuales estuvo pagando religiosamente el interés mensual que se había comprometido a pagar, y era hora de pagar el capital, pero el problema es que no había logrado reunir ni el 20% del capital que debía pagar así que con desesperación comenzó a tocar las puertas de los bancos, cajas municipales, cooperativas de ahorro y crédito, pero todas le exigían una serie de requisitos que no podía cumplir.
A pesar de los esfuerzos de mi cliente por tratar de convencer al prestamista para que refinancie la deuda, no lo logró, y se inició un proceso de ejecución judicial para que se remate el inmueble. Mi cliente acudió entonces a otros prestamistas informales que le cobraban ahora 15% mensual para pagar la deuda inicial, y bajo la misma estructura: “pague sólo intereses mensuales y al final pague el capital”. En su afán de buscar una solución fue que llegó a PrestaClub y lo conocí. Le expliqué el sistema y que si ingresaba su expediente, en unos 12 a 17 días útiles podría estar recibiendo el financiamiento que necesitaba; pero la angustia de mi cliente no lo dejaba esperar mucho tiempo, quería resolver el problema ya!
Tras una larga conversación entendió que podía cometer otro error al cerrar con otro prestamista a una tasa más alta y con el mismo esquema de pagos, que lo único que lograría sería aumentar más deuda y estar nuevamente en problemas cuando venza el plazo de pago y tenga que devolver nuevamente un capital, ahora mayor.
Finalmente pudimos negociar con el prestamista quien desistió del juicio, no sin antes cobrar una penalidad bastante alta para acceder a levantar la hipoteca a mi cliente. Logramos estructurarle un cronograma de pagos con cuotas a su medida, a un plazo más largo y donde pagaba parte del capital en cada cuota, de forma que no tuviera problemas de pago en la última cuota, lo que le permitió a mi cliente salvar su inmueble.
Este caso es un claro ejemplo de que las peores decisiones financieras se toman cuando hay mucha presión por el tiempo en que se necesita un préstamo. Si tenemos una oportunidad de negocio, el remedio de conseguir un financiamiento con un prestamista informal que nos puede prestar el dinero en forma bastante rápida, podría resultar ser mucho peor que la enfermedad.
Por ello mi recomendación va por sugerirles que prevean las necesidades de capital que pudieran tener y se paseen concientemente a través de diversas entidades que les den opciones variadas para obtener financiamiento, además tómense su tiempo para analizarlas; esto les permitirá tomar una mejor decisión. No olviden que las entidades formales no suelen dar préstamos de un día para otro, generalmente hay un proceso de evaluación que suele durar algunos días; por lo tanto pidan su préstamo asumiendo que no van a recibir el dinero de inmediato. Tampoco se comprometan a hacer un pago hasta que no tengan el dinero del préstamo en sus manos. Espero que sigan esta recomendación y no sufran el susto que sufrió mi cliente.

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